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El blog va tomando ya su ritmo, al menos irán saliendo entradas cada día, todos seréis visitados.

Muchas gracias por vuestra comprensión, espero poder pronto retirar este cartel, e irme recuperando.

20 de abril de 2014

Una nueva vida- Capítulo 10.2


— Lidia es la prometida del señorito José- les transmitió Matías- lo más seguro es que ella baje también a conocerles

Radians sintió un gran alivio cuando oyó esto, pues con un poco de suerte José ni se fijaría en ella, tal vez ni bajara, pues su mujer ya estaba allí para arreglar sus asuntos, cuando Ascra y Radians, bajaron del coche y este se retiró, el criado y Matías las indicaron el camino, llamaron a la puerta y una criada vino a abrirles, después, ambas, fueron acompañadas hasta el salón donde se recibían las visitas.

Radians y Ascra oyeron pasos por las escaleras, y apareció por ellas una mujer, agarrada al brazo de un hombre, Radians no quería levantar la cabeza, pero cuando la levantó se sorprendió de ver allí al padre de José, Mateo no la reconoció o por lo menos no lo parecía, Matías presento a Lidia y después a Mateo, que las beso la mano a ambas, después disculpándose, se marchó, dejando todos los preparativos al cargo de Lidia. 

Lidia era una joven muy hermosa y Radians lo reconoció en cuanto la miro a los ojos, ese cabello rubio y esos ojos azules no eran comunes más que en mujeres de clases muy altas, además esa joven era esbelta y sus curvas estaban muy bien formadas.

Radians respiró profundamente, al parecer, José no bajaría y Ascra la agarró la mano sonriendo a su pequeña. 

— ¿Quieren tomar algo? – las interrumpió de sus pensamientos Lidia

— Yo querría un café si es posible- comentó Ascra

— Yo una tila- sonrió- no estoy acostumbrada a este tipo de visitas 

— Discúlpenme si estoy un poco desmaquillada y despeinada, he tenido un largo viaje y no he podido descansar, he intentado llegar lo antes posible, no quería dejar demasiado tiempo solo a mi prometido, además tengo muchas cosas que preparar, supongo que ya lo sabrán, me caso dentro de unos meses.

— Si, Matías y el señorito José me comentaron algo- respondió Ascra

— Mariana- llamó Lidia a una criada- tráiganos dos cafés y una tila.

— Si, mi señora- contesto la criada y rápidamente se marchó.

— Por cierto, ya se me olvidaba, mi prometido me pidió que le disculparan, ha tenido que salir, un Lord de una hacienda próxima le ha pedido que vaya, pues han tenido una serie de problemas con las heladas de las noches.- y al ver que Ascra y Radians se quedaban calladas prosiguió- ¿lleváis mucho tiempo aquí?

— Si- contesto Radians- este lugar es muy agradable, se trabaja bien.

— José me ha comentado que podríamos trasladarnos aquí a vivir cuando nos casemos, a él le gusta este lugar.

— Es un lugar bonito para descansar- comento Ascra.

— Me dijo que les ofrecería trabajo, yo estoy aquí sola y necesitare compañía, me dijo que había hablado con usted- refiriéndose a Ascra- y que era una mujer agradable, que tenías una hija, probablemente de mi edad y que a lo mejor ella, me podría enseñar el pueblo y las villas.

— Para mi hija y para mi, sería un placer, ayudarla.

— Seguro que sí, ya me dijo José que erais muy agradables, aunque me comentó, como de pasada que a su hija no la conocía, porque esta mañana estaba indispuesta, ¿esta usted ya bien?

— Si, ya estoy perfectamente, mezclar el sudor con refrigerios fríos es malo- replicó


Continuará, de nuevo este capítulo es un poco más largo, pero espero que os este gustando.

19 de abril de 2014

Una nueva vida- Capítulo 10.1

  
Radians se acercó por última vez al lavabo antes de salir, se mojó la cara con agua fría para despejarse la mente y se retocó el peinado, no debía parecerse a la chica de antes. Pero cuando levantó la cara y se vio de nuevo en el espejo, el horror y el temor se apoderó de ella, pues tenía los mismos ojos, el mismo pelo... lo único que sus caderas se habían ensanchado un poco y sus pechos habían crecido... pero si él la recordaba la reconocería, intentó apartar esa idea de su mente pero no lo consiguió.

Salieron a la calle y subieron al coche, Matías bajo la persiana de la ventanilla para que el sol no les diera en la cara de camino a la casa. Matías era sumamente amable, y él no tenía la culpa de lo que pasaba por la cabeza de Radians, pero ella sentía que él a medida que daba órdenes al cochero, la estaba llevando hasta su propia condena, estaba segura de que él la reconocería, pero ella debía afrontar la situación. Debía mirarle a los ojos como si no se conocieran de nunca, cuando oyó que el coche se detenía, delante de las puertas de la casa, un nudo se le formó en el estómago. Matías se disculpó y bajo para ordenar que abrieran las puertas, después volvió a subir al coche, Radians miraba al cielo para que un milagro ocurriera, pero nada ocurrió. Matías les indico que ya habían llegado y que esperaran a que les abrieran las puertas.

El cochero, se bajo de la parte delantera y colocó las escalinatas para que pudieran bajar más cómodamente, un criado salió para abrirles las puertas, y las tendió la mano para ayudarlas a bajar, Radians observó a su alrededor, se sentía mareada, ya estaba en casa del que la abandonó, ya estaba allí, ya no había vuelta atrás, oyó decir al capataz que una tal Lidia había llegado, pues había adelantado su viaje.

Continuará

18 de abril de 2014

Una nueva vida- Capítulo 10


Capítulo 10

La tarde paso rápido, Radians le dio vueltas a la cabeza una y otra vez, incluso pensó en marcharse de allí, pero la verdad es que ella no había hecho nada, él era el que la había abandonado, ella no tenía la culpa, debía ir con la cabeza alta, como si nada hubiera pasado, le miraría a la cara, le diría que pretendía y se marcharía de allí, intentaría no comentar nada del pasado, tal vez él ni la recordaba y ella no quería que la volviera a tener en la mente. Él se iba a casar, ella debía mostrarse alegre y felicitarle por su matrimonio, intentaría no quedarse con él a solas, se pondría un vestido formal, pero no muy elegante, se peinaría y así probablemente a él le parecería que no era ella, pues siempre la había visto sucia y despeinada.

La hora llegó Radians ya estaba lista, peinada y bien vestida, al igual que Ascra. Radians terminaba de tomarse otra tila cuando Matías llamó a la puerta con un coche.

— Hija mía, aun puedes echarte atrás le diré a Matías que sigues indispuesta

— Madre, ya te lo he explicado, ¿cuánto tiempo podré estar indispuesta? Un día, dos, pero y dentro de una semana, y de un mes. Además se va a quedar a vivir aquí y tarde o temprano me verá.

— Tienes razón- la contestó Ascra abriendo la puerta para que entrara Matías- cuanto antes lo enfrentemos mejor

— ¿Estáis listas?- pregunto al pasar y señalando el coche- el coche está esperando

— Sí, estamos listas- contesto Ascra- vamos hija

Continuará


— Estas muy bella- la dijo Matías- que cambiada estas cuando te arreglas- rio- si no estuvieras en tu casa no te reconocería- y esa frase cambio el ánimo de Radians, tal vez él no la reconocería.
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