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Seguirán saliendo entradas cada día y os iré visitando y contestando cuando pueda, han sido dos mesecitos muy duros, he necesitado apartarme un poco de todo, espero tener vacaciones y disfrutar de vuestros escritos.

Muchas gracias por vuestra comprensión. Os echo de menos.

16 de septiembre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 30.2


José corrió escaleras arriba con Simón en cuanto echaron en falta la presencia de Radians, Matías los seguía de cerca pero no podían pasar, aunque la gente estaba echando agua para apagar el fuego y el suelo no estaba tan caliente el techo estaba caído sobre las escaleras y no los obstaculizaba el paso, Simón le miró y  notó que José estaba más pálido que nunca, en verdad esa mujer le importaba, luego pensó en que si Irene estuviera allí, él hubiera saltado ya el techo para ir en su busca en vez de pensar tanto como pensó José. Pero Simón lo pensó, la planta de arriba estaba toda encendida, ella ya estaría muerta y si ellos entraban también morirían.
    José, hermano- aunque no era su hermano le trataba como tal, le dijo poniéndole la mano en el hombro- lo siento
    Señorito José- le grito Matías-  ya estará muerta, no hay nada que hacer
Pero José, sin escuchar lo que le decían, salto el fuego y el techo caído y continuo a través del pasillo, pegado a las paredes para que el humo no lo rodeara y pudiera respirar aunque fuera dificultosamente, Matías y Simón salieron de la casa mientras veían como José se introducía entre las llamas, Simón lo comprendía el hubiera hecho lo mismo.

15 de septiembre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 30.1



Diego y Medina corrían escaleras abajo, cuando José llegaba al patio con Lorena a la que dejó en el suelo, cerca de sus padres que la estaban calmando mientras intentaban ver de donde venía el fuego.
    Lorena hija- la decía su madre- ya estas a salvo mi pequeña
    Tranquilízate hija mía- la susurraba Mateo mientras Lorena estaba abrazada a Quitón llorando y Nicolás los miraba
 Alfonso y Dolinda salían corriendo a la calle cuando José miraba si Eric y Sajira bajaban por las escaleras, pero Eric llevaba en brazos a su esposa cuando le vio asomar por las escaleras, José corrió para ayudarle pues al estar embarazada pesaba más.
    ¿Estáis bien?- preguntó José al llegar a ellos
    Si, la cogí en brazos porque en su estado no puede correr- sonrió Eric mientras pasaba a su mujer a los brazos de su hermano
    ¿Están todos fuera?- Preguntó Sajira
    Si, estate tranquila, no conviene que te pongas nerviosa en tu estado- la guiño el ojo José mientras la sacaba fuera, seguidos de Eric. A Sajira la quedaba aproximadamente un mes para dar a luz.
Cuando lograron salir a la calle, el techo del pasillo se derrumbaba del calor. José miró a su alrededor y entonces la echo en falta, no había pensado en ella hasta ese momento pues al no verla salir de la habitación, supuso que estaría fuera, pero palideció al mirar a su alrededor y no verla por allí.
    ¿Dónde esta Radians?- pregunto a sus hermanos, Mateo le miró y José se puso más pálido que antes- Matías- grito- ¿has visto a Radians?
    No, supongo que estará por aquí- pero nadie la había visto salir de la casa
Radians intentaba abrir la puerta de su cuarto pero no podía, el humo estaba entrando por debajo de la puerta y sabía que había fuego pero lo que no entendía es como podían dejarla allí tanto rato sin que nadie acudiera a ayudarla, algo había obstruido la puerta de la habitación y no la dejaba que la abriera, tal vez el ruido que había oído hacía unos minutos es que el techo se había derrumbado y obstruía la salida, pensó nerviosa en como salir de allí, lo primero que hizo es apagar el fuego que ardía en el hogar, si había más humo lo más probable es que se asfixiara antes, entonces reparó en la ventana, si lograba abrirla podría gritar, a lo mejor entre el revuelo nadie había reparado en que ella no estaba. Intentó abrir la ventana pero se quemó las manos al apoyarlas en los pomos para estirar, además la  madera estaba ardiendo por el calor, el fuego comenzó a entrar por debajo de la puerta y Radians hecho un cubo de agua que quedaba de la mañana anterior, el poco fuego que había se apagó pero Radians noto un dolor punzante en las manos, se separó de la puerta y se cubrió con una de las sabanas que cubrían la cama, así podría respirar sin que el humo la asfixiara los pulmones, no pudo reprimir el dolor y cayó al suelo cerca de la ventana cuando estallaron los cristales, intentó ponerse en pie para cubrirse mejor con la sabana pero no podía, cuando lo consiguió, el dolor fue tan fuerte que se desmayó.

14 de septiembre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 30

Seguimos con la segunda parte, como ya os dije si el libro estuviera dividido correspondería a eso, pero de momento no he pensado si dividirlo o no.


La noche caía cuando se oyó un grito en el patio, José se despertó de súbito, llevaba tiempo dormido y noto el calor que subía por las paredes, después lo notó mejor y lo afirmó cuando desde el patio, Matías, el capataz, gritaba.
     ¡Fuego!, ¡fuego!
José salio de la habitación y notó que el humo recorría el pasillo, Quitón salía al pasillo de la mano de Nicolás en ese momento y José fue en su busca, los niños tosían, sobre todo Quitón, que además llevaba unos días con problemas de respiración.
     Sácale de casa- le gritó José- vamos, rápido- dijo mientras sus dos hermanos corrían escaleras abajo hacia la puerta
José vió como Matías cogía en brazos a Quitón y lo acompañaba a fuera de la casa, ya estaba más tranquilo sus hermanos estaban fuera. La gente del pueblo que había llegado rápido sacaba agua del pozo para parar el fuego que de momento solo estaba en la mitad de la casa, no había tocado ni el salón ni las dependencias vacías, solo había tocado los dormitorios de la familia y el pasillo por donde se había esparcido.
José vio como Mateo sacaba a Hanna del cuarto, la sacaba en brazos, a lo mejor la ocurría algo, así que en medio del revuelo se acercó.
     ¿Esta bien?-preguntó José observando la cara de su madre que la llevaba hundida en el pecho de Mateo
     Si, esta bien, ¿han salido tus hermanos?
     Si
 Pero José se dio cuenta de que Lorena estaba sola en la habitación y que no la había visto salir de allí, corrió hacia el fondo del pasillo en el que ya costaba respirar debido al humo esperando encontrarla allí y allí estaba en un rincón llorando, la cogió en brazos, corto un trozo de la sabana que cubría la cama y se lo puso tapándole la boca para que el humo no llegara hasta sus pulmones, después con el resto de la sábana la enrolló en ella y la sacó de la habitación, aunque el fuego ya subía por las paredes, José corrió hacía el pasillo y después bajo las escaleras con las lágrimas de su hermana mojándole el hombro.
Entonces José se encontró con Simón que salía de la casa con Irene de la mano, la cual se tapaba la boca con un pañuelo y su hija en brazos, a la cual llevaba enrollada en la toquilla, la niña lloraba, pero parecía que con la fuerza que ejercía su padre sobre la pequeña para protegerla de las llamas la niña estaba calmada, la nana los seguía de cerca, también tapada con una manta y se cubría la boca respirando bajo ella.
Después de esto, los criados también salían de la casa, Flor llevaba de la mano a otra criada más joven y detrás de esta salían hombres de la mano con sus mujeres o sus hijos.
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