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Seguirán saliendo entradas cada día y os iré visitando y contestando cuando pueda, han sido dos mesecitos muy duros, he necesitado apartarme un poco de todo, espero tener vacaciones y disfrutar de vuestros escritos.

Muchas gracias por vuestra comprensión. Os echo de menos.

1 de octubre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 33.3


Durante esas semanas José la había alimentado, dado de beber, ayudado a vestirse, a acostarse, la había dado fuerzas en las pesadillas y no se había movido de su lado, sabía que lo echaría de menos cuando pudiera valerse por ella misma, pero quería verse las manos y utilizarlas de nuevo.
José comenzó a desvendarla las manos, mientras Radians se miraba, estaban más ásperas de lo normal pero en un par de días retomarían su tacto habitual. José frotó las manos enérgicamente con crema para suavizar y después la untó de nuevo miel para que cicatrizaran cuanto antes, esa noche, José y Radians cenaron juntos y solos, Radians cogía la cuchara y José la miraba deseando tener la complicidad de los días anteriores, Radians se frotaba las manos de vez en cuando y se miraba como cogía la cuchara al sorber la sopa.
Después de cenar, José invitó a Radians a dar una vuelta, los aldeanos todavía trabajaban y José le explicó que la casa aun no estaba terminada pero podrían volver a vivir allí.

Después de pasear a la luz de la luna y saludar a los aldeanos que la daban besos de alegría al verla tan recuperada José y Radians regresaron a la tienda, José volvió a echarle crema en las manos y después la ayudó ha acostarse cubriéndola con las sabanas, minutos después Radians dormía apaciblemente mientras que José con las cortinas abiertas miraba a través de la noche.

Y aquí termina este capítulo, os dejaré unos días para contaros otras cositas y volveré con los capítulos.

30 de septiembre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 33.2


José se quedó pálido, tenía razón, Radians no podía salir de la tina sola, aunque le molesto el porque no le habían llamado a él y más aun pensar que Eduardo ya la había visto desnuda para ayudarla a meterla a la tina.
     Bueno ¿qué?- pregunto Radians- ¿llamas a Eduardo o me ayudas a salir?- le espetó porque no comprendía la razón por la que José la había gritado de ese modo
     Te ayudare yo- la dijo acercándose a ella, ya en un tono más suave- siento haberme puesto así- dijo mientras la agarraba de la cintura y de las piernas y las sacaba del agua, mientras Lorena la echaba una toalla por encima sin que a José le diera tiempo a verla nada.
Después la llevó hasta la cama donde Lorena había echado otra toalla y Lorena le pidió que saliera para secarla, más tarde la ayudó a vestirse y comenzó a desenredarla el cabello con un peine, mientras tanto Radians almorzaba preguntándose por la actitud de José. Lorena la recogió el pelo en dos trenzas, una a cada lado, aunque dejo la parte de atrás suelta y después le sujeto ambas trenzas en la parte de atrás, más tarde la hecho maquillaje, que la habían regalado a Lorena por su cumpleaños y la pintó los ojos.
Radians pasó todo el día con Lorena incluso comieron juntas, al atardecer José entró de nuevo en la tienda y se quitó la camisa como hacía siempre, después la observó que estaba sentada en una silla y reía con Lorena que al ver a su hermano se despidió y la dijo que volvería más tarde.
     Mañana nos trasladaremos de nuevo a casa- la sonrió
     ¿Esta toda bien?- preguntó Radians
     Si, las cosas ya han vuelto a la normalidad, faltan muchos vestuarios, pero Irene me dijo que para el final de la semana tendríamos de nuevo todos los armarios llenos- la sonrió- ¿qué te parece?, ¿tienes ganas de volver?
     Tengo ganas de valerme por mi misma- le dijo mirándose las manos que aun seguían vendadas
     Creo que ya es hora de que quitemos esas vendas- la guiñó el ojo- ¿estas preparada?
— Por supuesto

29 de septiembre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 33.1


Eduardo ayudó a Lorena a quitarle la bata a Radians y después cogiéndola en brazos la llevó hasta la tina que ya estaba llena, Radians colocó los brazos vendados por fuera y después sonrió a Eduardo.
     ¿Ya puedo marcharme?- la guiño el ojo a Radians
     Por supuesto- le contestó Lorena- cuando vaya a sacarla te avisare
     Adiós bellezas- se despidió Eduardo saliendo de la tienda
     Ahora entiendo porque mi hermano se enamoró de ti- la comentaba Lorena mientras con la esponja la frotaba las piernas y los brazos- he traído también una navaja para rasurarte los pelos de las piernas, mi hermana dice que soy una maniática, pero es que no los soporto- la sonrió- ¿quieres que...?
     Claro- la contesto Radians- a mi tampoco me gustan, pero me parece feo pedírselo a tu hermano
Lorena terminó de lavarla las piernas y de rasurárselas, ahora la lavaba el cabello pero antes había añadido más agua caliente a la tina cuando esta comenzó a ponerse fría, ya se acercaba la hora del almuerzo, José había visto como antes Irene, Eduardo y Lorena, entraban a la tienda donde se encontraba Radians, pero al ver que Irene había salido y le había sonreído sabía que no era porque pasara nada, pocos minutos después había visto salir a Eduardo y eso le tranquilizó, pero aun así se sentía celoso y deseaba ir a verla.
Unos minutos más tarde vió como Flor salía de la cocina de la casa con una bandeja de legumbres.
     ¿Donde vas, Flor?- preguntó José
     Su hermana Lorena me ha pedido esto y que avise al señor Eduardo de que vaya a la habitación de Radians, le necesitan para algo
     Espere- la dijo parando de colocar una de las cortinas que habían dejado allí- yo llevaré la bandeja
     Esta bien- le dijo Flor y entregándole la bandeja volvió a la cocina
Bajo las escaleras celoso, ¿se podía saber para que necesitaban a Eduardo?, su hermana parecía que no se daba cuenta de que Eduardo estaba detrás de Radians, cuando corrió las cortinas, Lorena se volvió y le miro sonriendo.
     El almuerzo ya esta aquí- entró José en la habitación
     Hermano- rió Lorena- largo de aquí- la señorita esta desnuda
     Con más razón- respondió José airado dejando las bandejas a un lado- ¿se puede saber para que querías a Eduardo?- preguntó primero mirando a Lorena y después a Radians, que le miraba desde la tina
     Necesitábamos su ayuda- comentó Radians
     ¿Para que?- grito de nuevo- yo creía que empezabas a interesarte por mi Radians pero ya veo que en cuanto me voy corres a sus brazos- grito de nuevo
     Hermano- le grito Lorena- te equivocas
     ¿Qué me equivoco?, dime entonces para que le necesitabais- le grito de nuevo

     Para que me ayudara a salir de la bañera- grito Radians
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